OpenAI se cuelga la medalla de Navier-Stokes tras saber que dos matemáticos iban por delante
El 8 de septiembre OpenAI anunció que había resuelto Navier-Stokes, uno de los siete problemas del milenio. Carlos Santana lo llamó oficial e histórico. Según Simon Willison, el resultado salió de unos 10.000 agentes GPT-6 Astra durante 88 horas y 300.000 millones de tokens de salida. A precio público de la API, eso son unos 15 millones de dólares.
Tristan Buckmaster y Levent Alpöge llevaban un año en el mismo problema con sesiones privadas de Codex pagadas de su bolsillo. El 3 de septiembre Buckmaster escribió a OpenAI para evitar una carrera. Le ofrecieron cómputo gratis y, el domingo, una videollamada urgente. Alpöge no estaba invitado porque trabaja en Anthropic.
En la llamada, OpenAI mostró un prompt y dijo que el modelo había necesitado poca intervención humana. Después admitió que un equipo entero empezó a trabajar en el problema en los días posteriores a conocer su avance. Buckmaster preguntó si el modelo se entrenó con sus sesiones de Codex. OpenAI respondió que no miró datos de usuario y no contestó a la segunda pregunta.
OpenAI le dio dos opciones: publicar solo la parte de Euler y ceder el mérito de Navier-Stokes, o firmar el paper sin Alpöge y dar crédito al modelo. Rechazó las dos. Javier Gamarra lo resume como el tercer strike de OpenAI tras el juicio con Musk y los contratos militares. Javi y Pablo coinciden: aunque no hayan copiado nada, gastar millones para llegar antes que dos personas no es fair play. Ver en vídeo.

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